Espacio

 

Oda al pequeño príncipe

 

Desgastados los pasos después de correr, el verso renace, la poesía es árida y pegas fuerte en la pared;

Cansados los corazones de tanto romperse, ahora golpeas burbujas en el aire, siempre quedarán niños que sollocen con el alma partida,
siempre partirán las emociones
inútiles que se agarran a nuestros cuerpos, siempre brillará el eterno,
sol que no se apaga,
perdida la bala,
apagada la llama;

Valdrán más las sonrisas eternas
grabadas en tu mente,
que los recuerdos tristes y felices del sopesar de la vida,
continuos como las horas acumuladas en este reloj, como las cicatrices marcadas en este cuerpo,
como las miradas de aquellos niños, etéreos, reales y eternos.